viernes, 25 de noviembre de 2011

A veces, nos toca perder

(Artículo publicado el 25 de noviembre de 2011 en El Telégrafo)


Entre leguleyadas y apresuramientos, el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo para la aprobación de un nuevo paquete de impuestos terminó, como ya se ha hecho costumbre, en jaleo. Por un lado, la bandada opositora eufórica por encajarse una victoria. Por el suyo, el oficialismo desmereciendo esa victoria como una saludo a la bandera.  Y los que al final terminaremos pagando el impuesto, debatidos entre su “verdesidad” y la incertidumbre sobre la inminencia de su aplicación.
Lo que podemos rescatar es que los 53 asambleístas en el pleno no dudaron en rechazar el proyecto de ley. ¿53? Pensé haber votado por 124. Negaría el proyecto solo para despabilar a los 71 asambleístas que tuvieron algo mejor que hacer (que su trabajo). Pero esto es democracia, y fundada en la plena aplicación de sus leyes, 53 asambleístas negaron una ley sin los dos debates de rigor, sin informe, sin nada. Es decir, sin su debido proceso. Lo cual, a mi parecer, vuelve inconstitucional a todo el procedimiento. Pero no estoy en posición de arrogarme funciones que competen únicamente a la Corte Constitucional. Y tampoco creo que lo esté
el Presidente. Leer más...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Todos mentimos, Carlos

(Artículo publicado en El Telégrafo el 18 de noviembre de 2011)


No me cansaré de decirlo: guacharnaco y tropical. Y tan al alcance de todos. Escuchen a Betty Carrillo y Cynthia Viteri discutir en la Asamblea. Esa es la calidad del debate por el cual votamos. Inevitablemente nos remitimos al debate digital. No me refiero a las diatribas de 140 caracteres.
En La República, Carlos Andrés Vera escribe: “La cadena sí miente, Rafa”. Una elocuente y fundamentada opinión que tiene como corolario la renuncia de la inmunidad del Presidente como respuesta a “@MashiRafael: Propongo: político que no pueda probar una acusación, inmediatamente destituido o inhabilitado, pero lo mismo para los medios”.   
Elocuente y fundamentada no significa infalible. Leer más...

viernes, 11 de noviembre de 2011

De lo que será

(Artículo publicado en El Telégrafo el 11 de noviembre de 2011; 11-11-11)


El próximo año será políticamente interesante. Año de elecciones. Año de elecciones en un panorama que no se vivía hace mucho tiempo. Un marco en que los primeros síntomas de la institucionalidad comienzan a presentarse ante la inevitabilidad de ciertas reelecciones.
El presidente Correa, por más de sus dudas sobre su posible reelección, debe tener claro que es su imagen lo que mantiene el conglomerado de Alianza PAIS  fortalecido, y que necesitarán cuatro años más para generar un candidato vendible y un partido autosustentable. La oposición, fragmentada e incierta, no tiene el tiempo suficiente para respaldar a un candidato que pueda contender por un puesto en Carondelet. Desde su trinchera, sigue siendo mejor el malo conocido que el bueno por conocer. Cuatro años que servirán para que construyan… algo. Cualquier artilugio que se semeje a un aparato político concreto y efectivo. Leer más...

viernes, 4 de noviembre de 2011

La mayoría silenciosa




(Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2011 en El Telégrafo)

Yo creo en la “mayoría silenciosa”. Una mayoría silenciosa que no sale a hacer plantones. Una mayoría silenciosa que no marcha con pancartas. Una mayoría silenciosa que no tiene canales o periódicos. Una mayoría silenciosa que no twittea, no bloggea, ni se pasa horas frente a la computadora para dejar sus comentarios en cada noticia, de cada periódico. Una mayoría silenciosa inquietada por el quehacer diario, del cumplir y que le cumplan, de llegar a fin de mes. Leer más...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Impuesto a la salida de capital

Hace algunos días un compañero de trabajo se quejaba por el alza de impuestos. Particular que me lo hizo saber a través del siguiente lamento: ¡Si hasta no subieron el impuesto a la salida de capital! Le pregunté cuándo fue la última vez que envío más de mil al exterior. La conversación terminó ahí. Lo que demuestra dos cosas: 
1) La gente habla porque es gratis.
2) No me pagan lo suficiente.